Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

La pesca artesanal puede ser una actividad sustentable

La FAO desarrolla junto con la DINARA un proyecto para el manejo ecosistémico de pesquerías en diferentes sitios de Uruguay. Marcelo Crossa, coordinador nacional del proyecto, destaca una mejora en la productividad y en la calidad del producto pesquero, que fueron alcanzados gracias a la implementación de medidas de manejo, en un marco de co-gestión a escala local.

El proyecto GCP/URU/030/GFF “Ensayo piloto de un enfoque de ecosistemas para la pesca costera en Uruguay” es ejecutado desde abril de 2010 en forma conjunta por la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), siendo co-financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF).

El proyecto se propone promover una estrategia de largo plazo que permita que la pesca artesanal en Uruguay sea una actividad sustentable.

Este objetivo se aborda a partir de un modelo de manejo ecosistémico de pesquerías, en el cual se analiza a cada especie en función del ecosistema que integra y de los vínculos que desarrolla con otras especies acuícolas, con su entorno y con el hombre. Es allí que los pescadores juegan un papel fundamental: un manejo sustentable y responsable de los recursos pesqueros dependerá de que los pescadores, como usuarios, se involucren en la gestión de los recursos.

El proyecto se desarrolla en determinados sitios piloto: desde el Río Santa Lucía hasta el Arroyo Solís Grande; Punta del Diablo; Barra del Chuy-La Coronilla, desde el Canal Andreoni hasta el arroyo Chuy en la frontera con Brasil; y San Gregorio de Polanco que abarca todo el embalse de Rincón del Bonete.

Marcelo Crossa, coordinador nacional del proyecto, comentó que los avances que ha tenido el proyecto desde sus inicios fueron diversos, “con logros significativos respecto al conocimiento de los ecosistemas y las pesquerías, la creación de ámbitos apropiados para el desarrollo de gobernanza, generación de acuerdos de pesca orientados a la conservación de la biodiversidad en general y al uso responsable de especies objetivo en particular”.

Respecto a los resultados destacados, el consultor mencionó que “a escala local, se han conseguido resultados importantes en cuanto a la implementación de medidas de manejo pesquero que rápidamente se han reflejado en una mejora de la productividad y en la calidad del producto pesquero, lo que ha creado confianza en los usuarios y contribuido al fortalecimiento de los procesos de discusión y toma de decisiones en un marco de co-gestión”.

Para lograr el cometido principal de este proyecto resulta fundamental desarrollar un manejo integral de las pesquerías.

Hoy en día, a nivel mundial, muchas especies de peces de interés comercial se encuentran plenamente explotadas o sobreexplotadas, otras son capturadas de forma incidental y son descartadas al no tener valor comercial, por lo que además de ser una perdida para la biodiversidad, también se constituye en una importante pérdida económica. El Manejo Ecosistémico de Pesquerías (MEP) busca contribuir a detener y revertir estas tendencias mediante una estrategia de manejo de los recursos pesqueros.

En el marco del MEP del proyecto, se incluyen objetivos como el establecimiento de áreas de pesca protegidas y de explotación. El coordinador afirmó que “para los sitios piloto se justifica la limitación del esfuerzo de pesca, a través de algunos instrumentos para el manejo como áreas de uso (con planes) y/o áreas de conservación, sean estas permanentes o temporales”. En los hechos, en tres de los cuatro sitios pilotos las pesquerías utilizan acuerdos o normas internas que limitan el acceso al recurso, aún sin estatus legal. Crossa agrega que “el no manejo ya no es una opción posible, debiéndoselo adecuar al tipo de pesquería, limitantes climáticas o ambientales adversas, y a la propia situación de los recursos. Es importante en el marco del co-manejo evitar medidas que no cuenten con el apoyo de todas las partes, evitando comprometer la viabilidad socio-económica de la pesca, como del propio proceso”.

Otro componente del proyecto es la adecuación de la legislación vigente, sobre el tema el consultor explica que “la propuesta de ley ha sido discutida en el parlamento nacional, diputados y senadores, y seguramente en breve será aprobada, igualmente se está trabajando en su reglamentación, buscando consolidar los objetivos de una pesca responsable, de manejo ecosistémico y de la co-gestión como instrumento de gobernanza”.

La capacitación de los pescadores y el fortalecimiento institucional de DINARA para el co-manejo de los recursos explotados, es el tercer componente, necesario para desarrollar un manejo integral de las pesquerías. “Los pescadores, contribuyendo con su conocimiento práctico, han participado en distintas instancias de talleres de capacitación e intercambio de conocimientos”.

“En este proceso, vemos que en los sitios piloto los pescadores se han fortalecido como grupo, y en su relación inter-institucional, sin embargo, resta aún desarrollar una organización fuerte y moderna que los integre y sirva de apoyo para desarrollar este sector productivo artesanal. Por otro lado, DINARA deberá ir adecuando su estructura y capacitando o incorporando recursos humanos para que puedan atender el desafío que implica el enfoque ecosistémico”.

Algunos de los productos pesqueros que obtienen los pescadores en el departamento de Rocha son la almeja amarilla y el camarón y tienen un carácter zafral, siendo una alternativa económica sobre todo en la temporada estival. “Mientras que las pesquerías de corvina-pescadilla en Canelones-Montevideo, o de bagre-tararira en el departamento de Tacuarembó, son actividades anuales a pesar de la zafralidad natural”, manifestó Crossa. En ambos casos, es esperable a corto plazo una mejora en el ingreso del pescador a partir de la mejora en la calidad de los productos y precios de mercado, así como del beneficio asociado a la formalización de la actividad. “A mediano y largo plazo, se pretende que puedan acceder al crédito productivo y fortalecer a través de la co-gestión, la recuperación de beneficios asociados al ordenamiento de la actividad y del territorio”.

Finalmente se considera importante que los pescadores integren la discusión de un plan pesquero artesanal donde se definan estrategias e instrumentos para el desarrollo del sector.

Sobre la pesca artesanal en Uruguay

En Uruguay, la actividad pesquera se desarrolla a lo largo de toda la costa, así como en ríos y lagunas. En particular, la pesca artesanal tiene una gran importancia en nuestro país, ya que involucra en forma directa o indirecta a unos 5000 trabajadores y el producto de su labor constituye una fuente importante de ingresos para sus familias.

La pesca artesanal es una actividad de pesca comercial desarrollada en pequeña escala que opera de manera tradicional, ya sea con artes de pesca desde la costa sin embarcaciones, ejemplo recolección manual, redes de playa, o utilizando redes de enmalle y palangres, valiéndose de embarcaciones típicamente de pequeña eslora (de 3 a 10 m), capacidad y con escasa autonomía. Sus capturas corresponden a más de 1.2% de las capturas totales del país y son utilizadas en su mayoría para subsistencia y abastecimiento de los mercados locales.

Pescadores Artesanales

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